No sólo tocaba la guitarra eléctrica para molestar a mis vecinos Tenía sueños rebeldes pero no de estrellas de rock Admitamos que a las chicas les gustaban los músicos, tiempo pasado. Por la ventana miraba hacia la barda, contemplaba sus arbustos Luego me inspiraba y fumaba, y seguía mirando, desde el segundo piso. A veces la flasheaba con los silbidos, no sabía si eran mis amigos que venían por mí o alguien que estaba por robar algún auto de los vecinos. La primer poesía que intenté la soñé en el recorrido del 101 ramal B, mientras escuchaba en el walkman a Nirvana, miraba la tira de edificios, de monoblocks, del barrio Gregorio Álvarez y la asociación era inmediatamente la cárcel… La forma de las ciudades, la manera de vivir…tenía alrededor de 15 años y a veces pensaba en suicidarme. Probé el primer porro, la primera borrachera, el sexo precoz pero hermoso y eterno... Seguí soñando y nunca me interesaron las compañías. Aunque iba a una escuela técnica. Los fines de semana, la esquina, la escalera, los pibes del barrio. La soledad siempre me gustó, acompañada por la música y el delirio de un adolescente… Así era el barrio Melipal, para mí, para mis años, desde la ventana del monoblock 104 vi pasar una vida entera pienso que todo podría haber sido mucho peor.